lunes, 26 de julio de 2010

OEA no está a la altura que se requiere para solventar la crisis entre Colombia y Venezuela

OEA aspira que UNASUR contribuya a resolver la crisis entre Colombia y Venezuela

Por Maibort Petit
Se ha demostrado en varios oportunidades que el liderazgo de José Miguel Insulza, hasta ahora secretario general de la Organización de Estados Americanos es débil y poco eficiente, sobre todo cuando se trata de trabajar en la búsqueda de soluciones concertadas con gobierno que son incómodos por la naturaleza misma de sus relaciones con los miembros de la comunidad internacional, con sus propios ciudadanos y con las reglas que la Carta Democrática Internacional establece para ser considerados como democracias.
El caso de Insulza y Venezuela tiene una historia de equivocaciones, de enredos y de muchos puntos ocultos. La OEA no ha sido capaz de enfrentarse a Hugo Chávez, y cuando se ha atrevido, a través de miedosas declaraciones, se ha observado que definitivamente, Insulsa no es el hombre que debería estar frente a la OEA y que sus compromisos con algunos gobiernos, distan de ser los que establece su cargo.
Frente a su resbalosa actitud en relación al problema que enfrenta Colombia con su vecino Venezuela, y ante a las innumerables pruebas que muestran cómo los grupos insurgentes colombianos cuentan con el apoyo y cobijo del régimen de Hugo Chávez, la OEA se ha quedado corta nuevamente. Ese organismo internacional se muestra más inútil que nunca y no da señales de mejoría alguna.
Ahora Insulza dice que será UNASUR quien coopere en la crisis diplomática, pero nada adelanta de las investigaciones que deberían hacer expertos independiente y honesto sobre la veracidad de los documentos presentados por Colombia ante el Consejo de Seguridad de esa instancia internacional.

Ya ha transcurrido una semana de las denuncias y poco se sabe de la agenda a aseguir. No se han producido los primeros diálogos, nada de conoce de cómo y cuándo se producirá la investigación sobre presencia de un grupo armado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), los cuales están vinculados al narcotráfico, en la enorme selva que comparte Colombia con Venezuela, Ecuador, Perú y Brasil.
Insulza critica a Uribe, pero tiene palabras de elogio con su amigo Chávez quien frente a las evidencias, y manipulando la opinión publica a través de su enorme dispositivo mediático, convenció a la OEA con su llamado a las FARC para que dejen la lucha armada. Dijo Insulza que ese llamado de Chávez era esencial para resolver el conflicto que afecta a Colombia.
Insulza ya se adelantó a los resultados de las investigaciones y acusa a Uribe de no controlar en su territorio a los guerrilleros, para justificar que los insurrectos pasen por Venezuela como si estuvieran en casa. Es decir, la culpa de la presencia de los guerrilleros en territorio venezolano ahora es de Uribe y del ejército colombiano, porque no los detienen en sus inmediaciones, y Chávez y su gobierno están libres de culpas. Para colmo, Insulza pareciera restarle importancia al tema diciendo que si Colombia quiere que se haga una gestión tiene que formalizar la petición, y luego, no se daría ninguna investigación hasta que Hugo Chávez no dé su opinión, la cual ya todos conocemos de antemano.
Lo único que queda claro es que la OEA y José Miguel Insulza no tienen el liderazgo que requiere la convulsionada comunidad internacional y que no están a la altura de las circunstancia y de los tiempos que vive nuestra América Latina.
Por Maibort Petit
Se ha demostrado en varios oportunidades que el liderazgo de José Miguel Insulza, hasta ahora secretario general de la Organización de Estados Americanos es débil y poco eficiente, sobre todo cuando se trata de trabajar en la búsqueda de soluciones concertadas con gobierno que son incómodos por la naturaleza misma de sus relaciones con los miembros de la comunidad internacional, con sus propios ciudadanos y con las reglas que la Carta Democrática Internacional establece para ser considerados como democracias.
El caso de Insulza y Venezuela tiene una historia de equivocaciones, de enredos y de muchos puntos ocultos. La OEA no ha sido capaz de enfrentarse a Hugo Chávez, y cuando se ha atrevido, a través de miedosas declaraciones, se ha observado que definitivamente, Insulsa no es el hombre que debería estar frente a la OEA y que sus compromisos con algunos gobiernos, distan de ser los que establece su cargo.
Frente a su resbalosa actitud en relación al problema que enfrenta Colombia con su vecino Venezuela, y ante a las innumerables pruebas que muestran cómo los grupos insurgentes colombianos cuentan con el apoyo y cobijo del régimen de Hugo Chávez, la OEA se ha quedado corta nuevamente. Ese organismo internacional se muestra más inútil que nunca y no da señales de mejoría alguna.
Ahora Insulza dice que será UNASUR quien coopere en la crisis diplomática, pero nada adelanta de las investigaciones que deberían hacer expertos independiente y honesto sobre la veracidad de los documentos presentados por Colombia ante el Consejo de Seguridad de esa instancia internacional.

Ya ha transcurrido una semana de las denuncias y poco se sabe de la agenda a aseguir. No se han producido los primeros diálogos, nada de conoce de cómo y cuándo se producirá la investigación sobre presencia de un grupo armado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), los cuales están vinculados al narcotráfico, en la enorme selva que comparte Colombia con Venezuela, Ecuador, Perú y Brasil.
Insulza critica a Uribe, pero tiene palabras de elogio con su amigo Chávez quien frente a las evidencias, y manipulando la opinión publica a través de su enorme dispositivo mediático, convenció a la OEA con su llamado a las FARC para que dejen la lucha armada. Dijo Insulza que ese llamado de Chávez era esencial para resolver el conflicto que afecta a Colombia.
Insulza ya se adelantó a los resultados de las investigaciones y acusa a Uribe de no controlar en su territorio a los guerrilleros, para justificar que los insurrectos pasen por Venezuela como si estuvieran en casa. Es decir, la culpa de la presencia de los guerrilleros en territorio venezolano ahora es de Uribe y del ejército colombiano, porque no los detienen en sus inmediaciones, y Chávez y su gobierno están libres de culpas. Para colmo, Insulza pareciera restarle importancia al tema diciendo que si Colombia quiere que se haga una gestión tiene que formalizar la petición, y luego, no se daría ninguna investigación hasta que Hugo Chávez no dé su opinión, la cual ya todos conocemos de antemano.
Lo único que queda claro es que la OEA y José Miguel Insulza no tienen el liderazgo que requiere la convulsionada comunidad internacional y que no están a la altura de las circunstancia y de los tiempos que vive nuestra América Latina.

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