lunes, 6 de septiembre de 2010

Sobre la seguridad alimentaria y las cédulas del buen vivir chavistas



Por Maibort Petit


Una de las más grandes vergüenzas del régimen, es la llamada seguridad alimentaria, que en el discurso de Hugo Chávez es una “prioridad”, pero en acciones es uno de los mecanismos más rápidos que tienen los ladrones del oficialismo para enriquecerse a costa del hambre de millones de venezolanos. Dicho sea de paso, (y es bueno recordar) que el gobierno chavista ha venido utilizando, de manera eficiente y muy eficaz, la red de clientelismo que se fue construyendo en Venezuela desde la segunda mitad del siglo XX, para distribuir los recursos de la renta petrolera a través de los vínculos establecidos por el Estado.


Las redes clientelares son los medios –explotados- por el régimen para afianzar su plataforma socialista. Para la mayoría de los venezolanos que viven en la pobreza, representan el camino más fácil para acceder a los beneficios que el petróleo, el Estado o la revolución, sin importantes mucho, que dichas vías sean las herramientas que poseen Chávez para comprar sus consciencias y garantizar su apoyo a un proyecto socialista- comunista que los enterrará en la miseria por décadas.


Muchos venezolanos, lamentablemente, se acostumbraron a vivir del gobierno, hábito éste que Hugo Chávez refuerza como base fundamental para mantener el poder. Esta costumbre, arraigada en el subconsciente del venezolano, le ha permitido a Chávez hacer lo que le venga en gana con una sociedad, convertida en un cuerpo pasivo fácil de manipular con promesas de incursión social. Los venezolanos productivos se siente atados de mano, frente a un régimen que los obliga a adaptarse al sistema, y a dejar de lado las capacidades productivas que le permitirían ser independiente del sector oficial.


Seguridad Alimentaria


Desde su llegada al poder en 1999, Chávez empezó a buscar le mecanismos de ponerle la mano a la red de distribución de alimentos. Apelando a la mágica frase “Seguridad Alimentaria” empujó sus ambiciosos dedos a las cadenas privadas mayoristas y de supermercado, a la vez que empezó a idear Misiones y proyectos que se encargarían –hipotéticamente- de atender el hambre del 80 por ciento de la población, que vivía ( a inicios del gobierno en 1999) en pobreza y que hoy en día ( 2010) vive en pobreza extrema.


En su agenda, Chávez creó el Plan Bolívar 2000 y puso a los borregos militares de la época a repartir papas y cebollas en camiones. Los generales que le acompañaban por aquellos tiempos, (hoy día todos “enemigos “del régimen) enriquecieron sus los bolsillos con miles y millones de dólares del tesoro nacional. Luego, Chávez anunció, en el 2003, la Misión Mercal SA, presentada como uno de los programas sociales del régimen, destinado a construir y dotar almacenes y supermercados con alimentos y productos de primera necesidad a bajo costo. Los productos que se vendían en ésta red, fueron utilizados para manipular a la población y obligarla a permanecer con la revolución, además de usarlos como mecanismo de promoción y propaganda de Hugo Chávez. Así empezaron aparecer bolsas de azúcar con la cara de Chávez y latas de sardinas con la boina roja. También se vieron, muchos nuevos ricos, militares y civiles adeptos de la revolución, que sin pudor mostraban sus estatus pudiente, con Hummer’s, Armanis y hermosísimas Louis Vuitton.


Paralela a la creación de Mercales y Mercalitos, y los Megamercales, el gobierno fue ampliando su presencia en la red de distribución y aceitando sus maquinarias para empezar a monopolizar la cadena de distribución de alimentos en el país. En el 2008, Chávez anunció la creación de PDVAL con la que pretendía apoderarse por completo de la red, entre su estrategia incluyó sabotear a la empresa privada, cerrando circunstancialmente uno que otro Makro, Cada, o Excelsior Gama, expropiando la red de supermercados Éxitos (Colombo – Francesa) amenazando y expropiando bienes de la más poderosa empresa de alimentos nacionales: Las Empresas Polar. Con el experimento de Pdval, Venezuela vio crecer una nueva clase ricachona, que usando los dólares preferenciales del gobierno importaba comida por doquier y en lugar de colocarla en las redes de distribución no se les ocurrió mejor camino que almacenarlas bajo el calor de los puertos venezolanos y bodegas oficiales. La corrupción y la avaricia abrieron una de las más vergonzosas páginas de la historia de la revolución chavista, al denunciarse que más de 80 mil toneladas de comida yacían podridas en diversos puntos de almacenamiento escondidos de todo el país. El régimen y sus lacayos no lograron dar una explicación sensata a semejante escándalo. A Chávez solo le quedó cambiar las caras de la directiva de Pdval y culpar a las almacenadotas privadas de la perdida de cientos de miles de comida, alegando que ponían trabas a la nacionalización de comida. Lo cierto es que las excusas no podían ser creídas porque la administración de puertos y aduanas es de UNICO Y ABSOLUTO CRONTOL DEL REGIMEN Y EL SECTOR PRIVADO, CONVERTIDO EN CENIZAS, NO TIENE POTESTAD PARA DECIDIR NADA EN RELACIÓN A LAS NACIONALIZACIONES, Y EN ESPECIAL, LAS RELACIONADAS CON ALIMENTOS.


La Cédula del Buen Vivir


A pocos días de la elecciones parlamentarias, (acto que muchos venezolanos ven como una salida al caos políticos del país, y otros, como una demostración más que Hugo Chávez no puede ser sacado del poder por vías democráticas, puesto que él régimen maneja el sistema y el padrón electoral en Venezuela, el cual por cierto, puede ser modificado o abultado para beneficio del gobierno), CHAVEZ ANUNCIA DOS ASUNTOS IMPORTANTISIMOS PARA EL FUTURO DE VENEZUELA. Uno, la creación de la CÉDULA DEL BUEN VIVIR y el otro, que luego del proceso electoral (mañoso o no), del 26 de septiembre de 2010, VA A PROFUNDIZAR Y A RADICALIZAR LA REVOLUCIÓN.


Con la CÉDULA DEL BUEN VIVIR, Chávez pretende “controlar el consumo, y convertir el libre consumo en UN CONSUMO JUSTO”, CUYA SIGNIFICACIÓN EL COMANDANTE NO EXPLICÓ. La nueva tarjeta, que tendrá un aspecto mucho más moderno que LA LIBRETA DE RACIONAMIENTO USADA EN CUBA DESDE 1962, LE PERMITIRÁ A LOS VENEZOLANOS ADQUIRIR- BAJO LA MODALIDAD DE “CONSUMO NECESARIO”- PRODUCTOS DE LA CESTA BÁSICA ( EN LOS ABASTOS BICENTERNARIOS) ADEMAS DE LA LINEA BLANCA, MARRÓN Y EL FINANCIAMIENTO DEL TURISMO NACIONAL.


Con la nueva Cédula del Buen Vivir el gobierno tendrá un control sobre el consumo, al inicio, de los sectores más deprimidos económicamente, y luego, del resto de la población. El gobierno ha informado, que con la Cédula del Buen Vivir que será expedida por el banco del gobierno (Banco de Venezuela) y adscrita a la nómina de pagos, los venezolanos podrán comprar en la red alimentaria del gobierno ( Mercal, Mercalitos, Mercados Bicentenarios y Pdval).


La idea de éste tipo de tarjetas no es nueva, y se ha usado en muchos países, especialmente lo que viven guerras para racionalizar los productos alimenticios entre la población. En las épocas de la segunda Guerra Mundial, se presentó como una especie de librito, lleno de cupones, que el usuario iba gastando en la medida que consumía los alimentos preestablecidos. Ciertamente, la idea original de éste tipo de métodos de distribución, era buscar una vía equitativa para lograr que los alimentos llegaran al mayor número de la población. No obstante, repito, esto se usó en períodos de guerra mundiales, cuando los gobiernos y los sectores privados de la economía, habían perdido la capacidad de asegurar el abastecimiento de alimentos, debido a las dificultades propias de los conflictos bélicos de gran magnitud. No obstante, LA LIBRETA DE RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS QUE HA CAUSADO MAS TERROR fue la establecida por la dictadura de Fidel Castro en Cuba en 1963.


El castrocomunismo implementó la libreta de racionamiento aludiendo “Una distribución justa de alimentos, motivada a la escasez, producto del embargo de USA”. Desde inicio de la década de los sesentas y hasta la actualidad, la población cubana se ha visto a obligada a utilizar la libreta de cupones, adscrita a su salario, con la que pueden comprar en las redes de distribución de la revolución. Con dicha tarjeta, los cubanos compran productos de la cesta básica, subsidiada por la dictadura, y extremadamente limitada en variedad y calidad, para satisfacer sus necesidades. A lo largo de la historia de las libretas de racionamientos, cartillas o cedulas del buen vivir, se constituyen MERCADOS PARALELOS, QUE OFRECEN PRODUCTOS FUERA DE LA CANASTA REGULADA POR EL SECTOR OFICIAL PERO A PRECIOS GASTRONOMICOS. ESTE MECANISMO DE MERCADO NEGRO ENRIQUECE A UNOS CUANTOS (ALIADOS A LA REVOLUCIÓN) Y EMPOBRECE A LOS NECESITADOS, QUIENES AL VERSE PRIVADOS DE PRODUCTOS O SERVICIOS, EMPIEZAN A IDEAR MECANISMOS PARA OBTENERLOS POR LAS VIAS ILEGALES.


Si revisamos a historia no nos puede quedar la menor duda sobre el objetivo oculto del régimen de Hugo Chávez Frías y su Cédula del Buen Vivir. Todavía muchos venezolanos se niegan a creer que seamos una copia exacta del modelo cubano, hecha en la era de la tecnología, con el uso de tarjetas magnéticas y de Internet. Muchos venezolanos prefieren no leer las noticias y escuchar música en sus moderno IPOD y I PAD, PERO NUNCA LA IGNORANCIA DE LOS HECHOS ( DELIBERADA O NO) NOS EXIME DE CAER EN EL CAOS HISTORICO DEL COMUNISMO…NEGAR NO ES ELIMINAR LA REALIDAD LAMENTABLEMENTE.

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