lunes, 4 de octubre de 2010

26-S: Lo positivo y lo negativo para Hugo Chávez y sus opositores?

Por Maibort Petit


La realización de elecciones parlamentarias en Venezuela, y los resultados de las mismas colocaron a Hugo Chávez y a sus opositores en los titulares de los medios de comunicación más importantes del mundo. Los venezolanos, ejerciendo su derecho constitucional al voto, escogieron los miembros de la Asamblea Nacional en “elecciones libres y transparentes”, dando al país un supuesto poder legislativo CON “UN MAYOR PLURALISMO POLÍTICO”. La llegada de la oposición a la Asamblea Nacional equivaldría a una especie de “sello” democrático que “supuesta e hipotéticamente” haría a Chávez un “presidente democrático”. Esa “pluralidad” obligaría al coronel golpista a respetar la decisión del “soberano” y la autonomía de los poderes públicos en Venezuela.


Aplausos!!!!!!!!!


Luego de conocerse los resultados, los gobiernos de varios países aplaudieron a Venezuela, y a los venezolanos; al oficialismo y a la oposición, por haber dado muestras “claras” de aceptación de las reglas democráticas y de civilización. Si bien surgieron críticas en torno a las leyes electorales que le permitieron a Hugo Chávez hacerse de una mayoría parlamentaria con menos votos que sus oponentes, el asunto en general produjo un cambió la correlación de fuerzas en el parlamento, lo cual fue visto con buenos ojos por la mayoría de los sectores de la opinión pública nacional e internacional.


Lo positivo y lo negativo para Chávez


Hugo Chávez pasó a ser considerado -por muchos- como el “gran perdedor” de la jornada del 26-S, por haber perdido el dominio que tenía en la Asamblea Nacional, la cual ha manejado a su antojo desde el 2006. El oficialismo pasó a tener 98 diputados de un universo de 165.


La feroz campaña, que se caracterizó por un abuso mediático, y por la preponderancia de la figura del presidente por encima de la de los candidatos, no rindió los resultados esperados. No obstante, Hugo Chávez se declaró ganador indiscutible del proceso electoral, porque además de lograr una mayoría que le permite tomar decisiones, OBTUVO EL PREMIO MAYOR: Revestir a su gobierno, al CNE y las instituciones con un manto democrático que estaba necesitando desde hacia tiempo para borrar su imagen de hombre autoritario y seguidor del modelo cubano.


Unas elecciones caracterizadas por una gran participación del electorado, lograron lo que hasta ahora no había conseguido el gobierno: ser calificado como democrático con el consenso de sus adversarios. Ese logro elimina (por ahora) los calificativos de antidemocrático, dictador o autoritario del discurso de la oposición y le quita la bandera de lucha al exilio. Las criticas en torno al ventajismo sacado por el oficialismo gracias a la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política no empañaron la opinión de buena parte de los analistas políticos internacionales que destacaron lo democrático de la por encima de las irregularidades que podrían condenar el proceso.


Hubo, pues, una legitimación del sistema, y de la misma figura de Hugo Chávez, lo cual representa la MAYOR GANANCIA QUE EL OFICIALISMO PUEDE ANOTARSE A LA HORA DE HACER UN BALANCE DE LO OCURRIDO EL 26-S.


Lo positivo de las elecciones para la oposición


Además de su reaparición en la escena política nacional, con nuevos y viejos personajes, la oposición antichavista, organizada y “unificada” en la Mesa de la Unidad (MUD) ganó 65 escaños en una Asamblea Nacional que dista mucho de ser un escenario donde se discute y se aprueban leyes. Asimismo, la dirigencia opositora ganó confianza del electorado venezolano que, finalmente, siente que son una demostración de fuerza organizada, que puede producir cambios reales en el escenario político dominado por Hugo Chávez. Ese espacio ganado, por la fuerza de la representación del sufragio, equivale a un derecho a opinar, a vetar y a denunciar los atropellos que se acometan en el poder legislativo, lo que sin duda es un avance si se compara con el escenario anterior donde la oposición no estaba representada, tras no participar en las elecciones del 2006, alegando irregularidades en el sistema electoral, consistencia del padrón electoral, rectores del CNE comprometidos con el oficialismo, además de una serie de irregularidades que comprometían la transparencia de las elecciones. En el 2010, la oposición aceptó las reglas del juego electoral, con lo cual legitimó todo el sistema, y tras dicha participación ganó presencia en la Asamblea Nacional y reconocimiento internacional.




Lo negativo de las elecciones para Chávez


El proceso electoral del 26-S dejó claro que el gobierno perdió apoyo popular y que tendrá que utilizar otros mecanismos para lograr consolidar la base jurídica e institucional del sistema socialista, que Hugo Chávez quiere instaurar en Venezuela.


Que las fuerzas opositoras al régimen hayan logrado acumular mas de un 52 % de los sufragios, equivale a que la base fuerte de apoyo popular de Hugo Chávez se ha erosionado, con los 10 años de ejercicio de poder, y que los mecanismos clientelares que ha puesto en marcha en oficialismo, para comprar el apoyo de los electores, no han sido lo suficientemente eficaces para consolidar y sostener la revolución. Esa es la gran falla que hereda el chavismo después de las elecciones. La perdida de la “comodidad” institucional para seguir haciendo lo que le venga en gana al gobierno, sin estar obligado a dar explicaciones. Después del 26-S, Chávez se tendrá que implementar nuevos mecanismo para conseguir sus objetivos, sin romper la apariencia de “farsa” democracia que le lava la cara frente a muchos. Seguramente tratará a toda costa de avanzar en su proceso en los próximos tres meses, tomando medidas que van más allá de las expropiaciones del fin de semana o de la creación de círculos bolivarianos infantiles.


Lo negativo de las elecciones para la oposición


La esencia del discurso opositor se perdió el pasado 26 de septiembre, cuando la dirigencia antichavista y los electores aceptaron, y por ende, legitimaron las instituciones chavistas y sus amañadas reglas y leyes. Después del 26-S, la oposición no puede basar su discurso en conceptos tales como: antidemocrático, arbitrario, irrespetuoso al estado de derecho, etc. Tampoco puede hacerse referencia a una dictadura cuando intente explicar algunas acciones del gobierno. Ese discurso quedó sin efecto, cuando se aceptó la participación en un proceso electoral regido por un árbitro cuya actuación está altamente comprometida con Hugo Chávez y su proyecto políticos. Como la opción fue participar y ganar espacios, la decisión conllevó a darle legitimidad al proceso y a las instituciones que lo rigen, reconociendo que las mismas son creíbles, transparentes, fiable, lo que nos coloca en un escenario democrático aceptado por todos.


Lo que viene en lo que resta del 2010


En los tres meses que faltan para cerrar el 2010 es claro el panorama, pues los mismos voceros del oficialismo lo han comunicado sin pelos en la lengua, incluyendo al mismo Chávez. Los resultados de las elecciones, y la nueva presencia de la oposición en la Asamblea Nacional no significa ningún cambio de rumbo en las decisiones que previamente ha diseñado Hugo Chávez para transformar a Venezuela en un modelo de socialismo del siglo XXI.


Como lo dijo el dirigente chavista, Héctor Navarro la fuerza revolucionaria continuará impulsando leyes, porque “el triunfo del socialismo no se detiene” y cada día “la revolución le entregará mas poder al pueblo porque ellos son los verdaderos diputados”. Esto significa que el oficialismo aprobará las leyes que le restan antes del mes de enero de 2011. Con la actual Asamblea Nacional Chávez tomará decisiones en diversas materias sin necesidad de un consenso político.


Dentro de los cambios que el chavismo hará, también se ha anunciado la conformación de un parlamento comunal, que elaborará normas para el funcionamiento de las comunas. Si bien, las leyes que hagan las comunas no tendrán el mismo rigor y valor constitucional que las leyes que se hacen en el parlamento, no sería extraño que la labor de las comunas incida directamente en la gestión publica; o peor aun, que las acciones y decisiones que se tomen en las Comunas, transformen o eliminen la Asamblea Nacional, y con ella los 65 diputados de la oposición, alegando que el pueblo es el que manda y que el Parlamento legisla en contra de los intereses de los venezolanos y a favor de la oligarquía y del imperio.


Las intenciones del gobierno incluyen el uso de conceptos como el parlamentarismo de calle, y las consultas populares para seguir revistiendo de democrático y legitimo, decisiones que son inconstitucionales y arbitrarias y que persiguen objetivos políticos de ese extraño parapeto llamado revolución bolivariana socialista. Con los anuncios hechos desde la pasada semana, no hay duda que lo que viene dista mucho de ser respetuoso de las libertades democráticas. Las comunas, el estado Comunal y el parlamentarismo de calle llevarán a Venezuela al peor de los abismo. Y aunque los venezolanos hayan manifestado en varias oportunidades su rechazo al modelo socialista seudo-comunista, Chávez esta empeñado en imponerlo, con o sin apoyo popular.


Estas líneas probablemente choquen con el ambiente de regocijo y de fiesta que hay en la oposición en los actuales momentos, cuando se celebra que “ganamos”. Lamentablemente, los venezolanos estamos frente a un escenario maniqueo que nos paraliza como pueblo. Si no íbamos a las elecciones, el mundo nos calificaba de abstencionistas y de perder las oportunidades de sacar a Chávez con votos, pero si participábamos, contribuíamos a la legitimación del régimen. Pareciera que un Chávez golpeado con votos, es más peligroso que un Chávez victorioso, su actitud refleja que esta en la senda de hacer todo lo que se requiera para implantar en socialismo en Venezuela. El juego apenas comienza…y las apuestas ya empezaron a rodar…en tres meses sabremos que será de la vida de la pluralista Asamblea Nacional, por ahora, el show continua y cada capitulo es una demostración mas del caos político que enciende a Venezuela en estos tiempos revolucionarios.

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