lunes, 11 de octubre de 2010

Seguridad alimentaria, la Polar y Cargill: Chávez insiste en empujar en socialismo

Por Maibort Petit


Hugo Chávez sigue nervioso. Son muchas los eventos negativos que han empañado su imagen en las últimas semanas. No sólo fue la llegada de la oposición a la Asamblea Nacional lo que motivó una serie de reacciones del caudillo, sino los escándalos de España y Colombia, que refuerzan las viejas tesis que el gobierno bolivariano protege y colabora -muy cercanamente- con grupos terroristas, entre ellos, la ETA, las FARC y el ELN.


En la medida que las denuncias aparecen, las investigaciones de abren, y se presentan pruebas y testimonios que comprometen a funcionarios del gobierno chavista con los grupos terroristas internacionales, el gobierno intenta desviar la atención ejecutando más expropiaciones a empresas privadas y empujando, a como de lugar, su proyecto político.


Junto a la Agroisleña y Venoco, ahora se anuncia la expropiación de las empresas Polar y Cargill de Venezuela.

Mañoso y siguiendo el guión de Miraflores, Carlos Osorio anunció hoy que los motivos que obligaban al gobierno de Chávez a quedarse con la Polar y Cargill son estrictamente “razones de Estado”, es decir, “para garantizar la seguridad alimentaria del país”. Burda manipulación del régimen que pone en peligro la alimentación de los venezolanos, que pasarán a depender única y exclusivamente del gobierno para poder adquirir alimentos.






Los venezolanos conocemos de sobra que el gobierno de Hugo Chávez es el peor administrador de los recursos públicos que hemos tenido en el país, y que su capacidad de gerenciar las empresas que ha nacionalizado es pésima. Compañías privadas que fueron modelo de gerencia y productividad se encuentran en completa destrucción tras ser expropiadas.






La historia ha demostrado reiteradamente que el Estado no es empresario, y los gobiernos han fracasado en sus intentos de actuar como manejadores de empresas. En el caso de la Venezuela de Hugo Chávez, es obvio que tanto el jefe como sus acólitos sólo saben destruir, robar y amenazar. No hay duda que la seguridad alimentaria seguirá colapsando en la medida que Chávez se empeñe en apoderarse de las empresas eficientes para convertirlas en antros poblados de malandros y de vividores seguidores del sistema clientelar del gobierno. Si se termina de destruir a la empresa privada en Venezuela, estaríamos frente a un lamentable escenario que muchos lamentaran a futuro.


El guión del Ministro de Alimentación, advirtiéndole al país que un rebaño de choros invadirá próximamente las instalaciones de empresas modelo como Cargill y Polar es vomitivo. El argumento según el cual “los oligopolios no permiten garantizar la seguridad alimentaria, es sencillamente un abuso y un insulto más a la inteligencia.


Chávez sigue insistiendo en imponer el modelo socialista que los venezolanos no aceptamos, y rechazamos en diversas oportunidades. En el mundo civilizado, la discusión que hoy se plantea en el país entre el capitalismo y el socialismo es letra muerta. Es claro que el régimen va a insistir en aprobar las leyes socialistas, revolucionarias en menos de dos meses, sin darle mayor importancia a los resultados del S-26. También se ve venir que podrían arremeter contra lo poco queda de la empresa privada de un momento a otro. Se ve sumamente estudiado por el gobierno el hecho de anunciar hoy la posibilidad de expropiar Cargill y Polar tras lo cual se armarían un nuevo escándalo internacional que ocuparía los titulares de prensa, quitándole relevancia a las acusaciones de los etarras, y a la vez, repotenciarian la dosis de miedo en nuestra sociedad, a la que Chávez teme puesto que ha empezado a dar, nuevamente, muestras de rebeldía y de no estar dispuesta aceptar el modelo socialista que se intenta imponer a toda costa.


Los días que restan del 2010 sin duda prometen eventos que agudizarán la crisis política venezolana, y permitirán ver a un Hugo Chávez mas radical y ambicioso. Como hemos sostenido en este espacio, Chávez hará todo lo que pueda, por quedarse en el poder, y por imponer su fracasado modelo a la fuerza.


A los venezolanos nos esperan amargos momentos, en largo camino de recuperar la patria.


Si queremos vivir en paz, en democracia y en libertad, nos llegó la hora de trabajar unidos para desalojar del poder a estos criminales que estaban acabando con el país. La lucha a penas comienza y creo que la dirigencia opositora no tiene motivos para celebrar, sino razones para emprender un plan creíble y sustentable, que represente a la mayoría que esta en contra de Hugo Chávez.


Los que están en esa escena política y pretenden ser líderes de una Venezuela democrática, están obligados a dejar de lado sus mezquinos intereses y unirse en una sola lucha, sin trampas, por la recuperación del país. No hay tiempo para mas equivocaciones!!

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