jueves, 30 de diciembre de 2010

Chávez anhela escándalo mediático tras sus amenazas de posible ruptura diplomática con USA

Por Maibort Petit


La posibilidad de romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos es un asunto que Chávez ha anhelado en varias oportunidades. De hecho, recurrir a esta fórmula se ha convertido en una especie de cliché a la hora de buscar más titulares en la prensa mundial. Echar mano de este recurso es también un modo de distraer la atención cuando tiene problemas internos, difíciles de controlar, por lo que recurre al escándalo mediático para salir fortalecido.
La actual crisis planteada entre los Estados Unidos y Venezuela fue impulsada por Hugo Chávez de manera deliberada. Un lío de gran envergadura con su enemigo imaginario (EE.UU.) lo podría sacar, “momentáneamente”, de la pesadilla en la que se ha convertido su gobierno y colocarlo en la arena internacional una vez más. 
Pero no son pocos los problemas que a lo interno enfrenta el gobierno de Chávez: La ineficiencia de la administración pública, los escándalos de corrupción, el desastre de los damnificados, la pobreza, la violencia, la inseguridad, el desempleo y la crisis económica son asuntos de los cuales no se puede escabullir fácilmente. Una ruptura de relaciones diplomáticas podría ayudarle a aparecer como la víctima ante una población descontenta al echar mano al recurso de exaltar el nacionalismo. Una ruptura lo convertiría en un mártir ante el mundo, y en un icono de la izquierda trasnochada latinoamericana. Pero tal objetivo también podría traerle consecuencias económicas, puesto que de tocarse los intereses energéticos norteamericanos —cosa que no creemos que vaya a ocurrir— entonces si se empeoraría dramáticamente el panorama de Venezuela y el de la revolución.
Sin embargo, no creemos que Chávez llegue ni a la suspensión de envíos de petróleo ni a la ruptura de relaciones con EE.UU. en esta oportunidad. Probablemente solo aproveche el desacuerdo con los embajadores retomar su viejo discurso antiimperialista, contra el presidente Barack Obama y la Secretaria de Estado, Hilarry Clinton para, posteriormente  proceder, como en otras ocasiones, a tratar de arreglar el asunto por las vías diplomáticas. Nuevamente el silencio le servirá para que todo pase al olvido. Ya viajes situaciones de este tipo dan cuenta de la estrategia: Caso rey de España, Uribe, embajadores USA-Venezuela 2008, etc.

Un repaso por las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y la Venezuela de Chávez 


Como es bien sabido, la amistad entre USA y Venezuela fue excelente y de un alto grado de cooperación antes de la llegada al poder de Hugo Chávez. Las relaciones se caracterizaron por un comercio fuerte y convenios para la lucha contra el narcotráfico y a favor de la democracia en América Latina. No obstante, con el arribo  al poder de Chávez y el inicio de revolución cubano socialista en Venezuela, se produjo un deterioro progresivo de las relaciones entre los dos países. Las cuales ahora se caracterizan por las tensiones, las amenazas y los insultos que, enturbiaron la  amistad, y abrieron paso al conflicto verbal.
Pero si bien se han presentado momentos difíciles en el plano político, en el  económico no se produjeron grandes cambios. Durante el régimen de Chávez no se han tocado los envíos de petróleo desde Venezuela, aunque cada vez que puede, el caudillo amenaza con ello. Lo que sí se ocurrió fue la expropiación de empresas norteamericanas en suelo venezolano, al tiempo en que en varias oportunidades se ha anunciado la venta por parte del gobierno venezolano de la gigante Citgo.

Amistades peligrosas

Washington no ve con buenos ojos la sociedad y el tutelaje que se ha conformado entre Hugo Chávez y los dictadores Castro de Cuba. La Casa Blanca ha criticado los abusos del gobierno venezolano contra la democracia, la libertad de expresión, el cierre de medios, la persecución a empresarios y opositores y las expropiaciones, entre otras políticas adoptadas por el mandatario suramericano.
También, Washington ha criticado las amistades peligrosas de Chávez, especialmente  con Irán y sus aliados.
Chávez ha acusado en múltiples oportunidades, tanto a la administración de Georges Bush como la de Barack Obama de conspirar contra su revolución, de ser el enemigo de Venezuela,  de pagar a la oposición para que lo derroque y de orquestar varios golpes de Estado y magnicidios en su contra.
Vale recordar las denuncias hechas por Chávez y sus funcionarios contra el gobierno de George W. Bush, durante los eventos ocurridos el 11 de abril de 2002, cuando se produjo una rebelión popular llevó a Chávez a renunciar. Durante esa jornada murieron más de 15 venezolanos sin que hasta el momento se hayan establecido responsabilidades.
 en manos de las fuerzas armadas del régimen, y el posterior nombramiento de Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, como nuevo Jefe de Estado de Venezuela por parte de los militares opositores.
Ese evento, en el que el poder fue asumido por quien a la fecha era presidente de Fedecámaras (gremio empresarial), Pedro Carmona Estanga, lo cual fue calificado por Chávez como un golpe de estado y del cual responsabilizó a los Estados Unidos. El presidente venezolano hizo especial hincapié en la posición asumida por Estados Unidos frente al efímero gobierno de Estanga. 


Asimismo, Chávez denunció, en aquella oportunidad, que un avión estadounidense había sobrevolado el territorio nacional y había aterrizado en la Orchila, lugar en el que pasó varias horas de su detención. Chávez pidió explicaciones a EE.UU. y tras ese evento, de manera reiterada acusó a Bush de golpista, y de conspirador.
Ante el cambio de gobierno en Norteamericano, Chávez  intentó cambiar su discurso al inicio, tal vez por el hecho que el nuevo presidente era el primer negro en llegar al poder en los Estados Unidos. Caracas bajó el tono y felicitó a Obama, anunció su beneplácito y moderó sus palabras, pero sólo por unos días, pues su instinto de buscar enemigos y generar conflictos lo llevó a entablar nuevas diputas con el recién estrenado Jefe de Estado americano.
Los deseos de reanudar la amistad con Estados Unidos que expresó Chávez en enero de 2008 duraron poco, pues las críticas, amenazas, acusaciones que empezaron a dispararse desde Caracas encontraron, finalmente, respuesta en Washington, quien mantuvo por un tiempo, la tónica de no polemizar con Venezuela.
Deterioro de las relaciones Washington-Caracas
Estados Unidos y Venezuela retiraron sus respectivos embajadores entre septiembre de 2008 y junio de 2009, en uno de los momentos más álgidos de sus complicadas relaciones diplomáticas.
La insistencia de Washington de enviar a Harry Palmer como  su embajador en Caracas, avivó la llama de la discordia entre los dos países. Asimismo, Chávez estalló de ira cuando el portavoz del Departamento de Estado, Phillip Crowley, dijo que con la Ley Habilitante aprobada por la pasada Asamblea Nacional de mayoría oficialista, Chávez estaba socavando la voluntad del pueblo de Venezuela y que con esa Leyese instrumento legislativo, el presidente de Venezuela había encontrado la fórmula para gobernar con poderes autocráticos.  
Frente a tales declaraciones, Chávez activó nuevamente su artillería verbal y acuso a los Estados Unidos de mentir, de provocar, de tener un discurso ultraderechista y de acusarlo de autócrata.
Justificando la abusadora Ley Habilitante, Chávez dijo que  necesitaba el instrumento legal para atender la emergencia generada por las constantes lluvias caídas sobre buena parte del territorio de la nación suramericana.
Desde ese momento, la relación entre los dos países se complicó más aún, y su desenlace fue la revocatoria de la visa del Embajador venezolano Bernardo   parte de Washington. Esta era la respuesta de Estados Unidos a la decisión de Chávez de no otorgarle el plácet al Embajador Palmer, porque éste funcionario había declarado ante el Senado norteamericano que en Venezuela había presencia de las guerrillas colombianas y que las Fuerzas Armadas tenían influencia cubana y la moral baja.
El rechazo venezolano al embajador trajo consigo las reacciones del gobierno estadounidense quien, a través del portavoz del Departamento de Estado afirmó que tal decisión traería consecuencias en las relaciones bilaterales. Ante esta advertencia, Venezuela inicialmente anunció se pronunció por las salidas diplomáticas, pero más tarde a través de la televisión, el presidente Chávez amenazó a EE.UU. con romper las relaciones diplomáticas.
Caracas, a través del diputado y ex embajador,  Roy Chardeton anunció que el gobierno de Hugo Chávez está estudiando el caso con “delicadeza y responsabilidad que le compete, para tomar decisiones que sean correspondientes”. Estas declaraciones tal vez sean el anuncio del gobierno de Hugo Chávez de retroceder, tal como lo ha hecho en otras oportunidades.
Sin embargo, no hay claridad en las acciones venezolanas, ni el  pronunciamiento de sus autoridades.
Entretanto, la función continúa y el mes de enero amenaza con ser explosivo.

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