lunes, 21 de febrero de 2011

Gaddafi, Chávez y las rebeliones contra el autoritarismo


Por Maibort Petit

Pareciera que estamos frente al preámbulo del caos en Libia.  El longevo y excéntrico Muammar al Gaddafi tiene sus días contados, y a pesar de su respuesta violenta y del genocidio que está cometiendo contra su propio pueblo, las manifestaciones en su contra se mantienen y se arrecian, a la vez que se observa un cambio en la actitud de las fuerzas armadas que ven la inminente caída del régimen dictatorial de más de  41 anos.   

En los días de grandes cambios políticos y de impensadas rebeliones contra los regimenes autoritarios, el mundo ve con asombro y con deleite como se tambalea el poder de los dictadores, que han desoído su pueblo y han pisoteado sus derechos, apoderándose de los recursos públicos  y de sus libertades colectivas e individuales.

Aunque aun no conocemos como va a desarrollarse el fin, es obvio que Libia no será la misma de antes, y que la ola de transformaciones que se inició en Túnez y Egipto, desmontará la histriónica parafernalia que por más de cuatro décadas ha montado este provocador y  disparatado dictador cuyo liderazgo además de asentarse en el terreno interno, también se hizo sentir en  el occidente, y en especial en los Estados Unidos de América.

 Gaddafi contó con aliados importante durante su régimen de terror. En la última década se encontró un amigo que si bien no ha logrado ocupar el mismo escalafón internacional como terrorista y asesino, ha cumplido ya doce anos en el poder, ha sometido al pueblo y a preparado el terreno para quedarse gobernando hasta que su ambición se lo permita. A los venezolanos aun nos producen animadversión  recordar aquellas patéticas imágenes del terrorista Moanmer Al Gaddafi, recibiendo honores de Rey, en nuestra Isla de Margarita, atendido por Hugo Chávez quien no escatimó esfuerzo alguno para hacerlo sentir “como en su casa”.
Es muy difícil olvidar también, como Chávez, haciendo uso del dinero público, le dispensó visitas a este dictador, cuyo mérito mas conocido ha sido sus actividades como terrorista y asesino de personas inocentes.
Hoy el amigo de Hugo Chávez experimenta una fuerza motora interna que le ha removido por completo los cimientos del poder que ejerció férreamente por 41 anos. Gaddafi se resiste a peder sus privilegios, y apela a las fuerzas armadas y a su grupo de matones particular para acabar con las protestas callejeras, matando según reporta Al Yasira más de 300 manifestantes.
El excéntrico dictador pareciera que no estaba preparado para ser terreno fértil de la ola expansiva de cambios que vive el Oriente Medio y que camina desestabilizando a su paso los países con ancianos regimenes autoritarios y corruptos.
Gaddafi es un maestro en las artes de la desestabilización, al igual que lo son todos los líderes de su calaña. Su corrompida y ensangrentada mano ha estado metida en una infinidad de conflictos,  entre los cuales se destaca el caso de Palestina- Israel, Irán, Irak,  y los países africanos. Su rivalidad con el occidente, la creación de la Unidad del Mundo Árabe y su Libro Verde, (leído con mucho interés por Chávez) lo convirtieron en una fuente de conflicto permanente.
El megalómano dictador ha sido protagonista de cientos de historia que reflejan su excéntrica forma de vida y sus innegables habilidades políticas, bien aprendidas por  Chávez. Gaddafi  se autodenominaba la voz del pueblo, con su celebre Jamihiriya, que en buen español significaría el estado de las masas, pero en la practica no fue sino la consolidación de un régimen dictatorial férreo que privó a la sociedad de todo tipo de libertades.

Gaddafi también es un maestro en las tareas de reprimir la oposición, de enterrar la disidencia, en utilizar el terrorismo y la fabulosa renta petrolera para complacer sus caprichos y superar las vicisitudes de su gobierno. Luego de los cercos a que fue sometido por su participación en actos terroristas de diversa índole, manipuló situaciones y se dio el lujo de acercarse a los Estados Unidos para aligerar la carga.
Esta semana es tal vez, la más importante del pueblo de Libia en el último siglo, porque probablemente desde las calles se va  a generar un cambio político importante, que podría fin a una era de corrupción, de terrorismo, de impunidad y de vulgaridad política.  Las redes sociales  y las ganas de libertad de un pueblo cansado del tanto abuso del gobierno le quitaron la legitimidad fabricada al régimen, y colocaron al caprichoso y circense líder en la búsqueda de un refugio para ahuyentarse del infierno en que se ha convertido la tierra a la que pisoteo por casi medio siglo. Amanecerá y veremos.

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