lunes, 24 de octubre de 2011

El Circuito Unión Radio y la Autocensura de los medios en Venezuela

Por Maibort Petit


En los régimenes autoritarios, los medios libres e independientes son siempre un estorbo para el dictador. Su afán de callar a la oposición e imponer el silencio como mecanismo estructural de la sociedad es un asunto que se ha repetido en la historia en múltiples oportunidades.

En Venezuela, Hugo Chávez ha mantenido una lucha permanente por controlar los medios de comunciación social desde su llegada al poder. En 12 años ha avanzado lo suficiente como para haber acallado a las más importantes voces del país otrora democrático. RCTV es el símbolo de la censura impuesta desde el gobierno.

El régimen de Chávez tiene la epidermnis delicada, no soporta la crítica, la discursión de ideas ni el debate democrático. Chávez impone la censura porque tiene miedo, porque sabe que su popularidad ha sido trastocada por su pésimo manejo de los problemas del país. La mal llamada revolución chavista condena, amedrenta a los dueños y los pone de espalda a la pared obligándolos a arrodillarse ante el caprichoso caudillo. Los dueños de los medios, por su parte, prefieren sacrificar su prestigio y convertirse en cómplices del régimen para salvar sus fortunas e incrementar sus privilegios y ganancias.

El dictador arremetió, esta vez, contra Marta Colomina, una periodista con una impecable formación académica, una luchadora a tiempo completo que ha dado lo mejor de sí en la pelea por recuperar la democracia y la cordura en Venezuela. Marta Colomina es una agerrida crítica que denuncia las atrocidades cometidas desde el gobierno y los abusos de sus funcionarios.
El régimen pidió la cabeza de Marta Colomina porque sus verdades le duelen, porque sus críticas irritan a Hugo Chávez.

El Circuito Unión Radio cedió a las presiones del régimen para evitar el cierre de sus emisoras y ha aceptado arrodillarse ante el caudillo bajando el tono de sus programación política y silenciando a las voces críticas.
La emisora Actualidad 90.3 FM sacó del aire el programa de Colomina, y cerró las puertas a la lucha combativa. Publicamente argumentó su autocensura como “un asunto de mercadeo y de renovación de sus programación”.

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El miedo es libre y anda suelto en toda Venezuela. Las presiones del gobierno y lo costoso de las multas impuestas por Conatel obligaron al Circuito Unión Radio a ceder a las presiones y a silenciar a la profesora Marta Colomina.

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Eliminando la crítica, el análisis, las denuncias y la polémica, el Circuito Unión Radio pone sus barbas en remojo, y de salva de la furia del régimen.

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La junta Directiva del CUR prefirió la salida más fácil para evitar pérdidas económicas y acosos policiales. La programación de las estaciones se acomodará a las exigencias de Conatel y como se usa en todas las dictaduras, probablemente dicten la pauta desde Miraflores.

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