lunes, 9 de enero de 2012

Estados Unidos irritado con los espías de Chávez


Por Maibort Petit  
Aunque el gobierno de los Estados Unidos tardó en tomar medidas drásticas contra Venezuela, la vocero de la administración Obama ha asegurado que la decisión de expulsar a la Cónsul de Venezuela en Miami, Livia Antonieta Acosta no fue tomada a la ligera, y que las razones que llevaron a EEUU a declarar a la funcionaria chavista como persona non grata “son irritantes”.
El espionaje es, sin duda alguna, una razón extremadamente irritante para un gobierno, pero en especial, para los Estados Unidos, que, supuestamente gozan, de uno de los Servicios de Inteligencia más profesionales del mundo. 
La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, no mencionó por qué los EEUU echaron del suelo norteamericano a la agente de la policía chavista del Sebín, quien fungió como diplomática, ejerciendo desde marzo 2011 las funciones como Cónsul  de Venezuela en Miami y a quien la Admnistración Obama le dio el placet sin problema alguno.
Las acusaciones de espionaje y conspiración que pesan sobre la Cónsul venezolana y su supuesta participación en un complot cibernético contra los Estados Unidos se produjeron en México, en el 2006-2007.
 No fue sino hasta finales del 2011, cuando los servicios de inteligencia de los EEUU, especificamente el FBI,  iniciaron una investigación, empujados por una denuncia hecha por periodistas investigadores de Univision.
Luego, dicha denuncia periodística  fue respaldada por los legisladores republicanos de Florida, Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz Balart y David Rivera, y el demócrata de Nueva Jersey, Albio Sires quienes pidieron a a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, que investigara las acusaciones contra la diplomática venezolana y, de comprobarse, se le pidiera la salida inmediata del país. Y eso fue lo que ocurrió el pasado viernes. Es decir, las presiones del grupo republicano y las denuncias periodísticas, con pruebas firmes, aceleraron las investigaciones que obligaron al gobierno norteamericano a tomar una medida que debió haberse tomado con anticipación.
La expulsión de la Cónsul venezolana fue aplaudida por la disidencia antichavista activa en Miami. Pero no están satisfechos.  Ahora piden que rueden más cabezas de espías que conviven en suelo norteamericano y que persiguen a lo opositores de Hugo Chávez, como las de Liza Torres Alvarado funcionaria venezolana  en la OEA y   Edgard José González Belandria,  Vice-Cónsul  en Miami , encargado de pasaportes, entre otros.
Algunos analistas creen que este asunto deja claro que hay algo que no está funcionando - como antes- en los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos, y que ha permitido que supuestos diplomáticos venezolanos acometan labores de espionaje en contra de funcionarios norteamericanos y de los venezolanos residenciados en EEUU, que adversan al gobierno antidemocrático venezolano.
Investigaciones señalan que Livia Acosta conspiraba, desde Brickell, contra la misma secretaria de Estado de EEUU, y contra  otros funcionarios del gobierno Federal, y obviamente, contra las organizaciones antichavista venezolanas.
Este asunto a penas empieza a vislumbrarse. Algunos creen que el gobierno de Estados Unidos está actuando de manera prudente con Venezuela e Irán, y que la administarción Obama tiene otras prioridades en los actuales momentos. O, probablemente, el gobierno del presidente Obama quiere tener todos los elementos en la mesa antes de pronunciarse de una manera rotunda  contra Venezuela. Hay que esperar las nuevas páginas de éste libro que se perfila como una interesante historia de espionaje político de grandes ligas....Todo está por verse

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