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lunes, 8 de mayo de 2017

El Chapo no logra convencer al juez de sus incomodidades en la cárcel de Manhattan

Por Maibort Petit
@maibortpetit


Aquel hombre que se convirtió en una leyenda internacional del mundo criminal yace refugiado en sus recuerdos de ayer. Joaquín Guzmán Loera viste, como el resto de los reos del Centro Metropolitano de detención del bajo Manhattan, un uniforme azul de pantalón y camiseta y camina encorvado escondiendo su rostro entre sus hombros. Guzmán se ha presentado tres veces ante juez en la Corte Federal de Brooklyn y en sus apariciones públicas luego de ser extraditado de México en enero de 2017, se nota que El Chapo no ha logrado conciliar bien el sueño en su centra de confinamiento solitario. Se le ve ojeroso, desaliñado y triste. 
En su última cita, este viernes 5 de mayo,  El Chapo Guzmán tenía la mirada perdida en el horizonte que se limitaba a una sala de audiencia, uno grupo periodistas curiosos y sus abogados junto a su mujer Emma Coronel y su hija. Los rostros de la familia animaron al narcotraficante "más peligroso del mundo" a llevar mejor el tiempo que transcurría silencioso frente al juez.

Como ya se ha hecho costumbre, el preso más peligroso del  Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, es trasladado bajo una enorme caravana policial que con extremas medidas de seguridad atraviesa el puente de Brooklyn hasta el palacio de justicia federal en Brooklyn. Dos millas de distancia son cubiertas por patrullas de policía que excesivamente ruidosas llaman la atención de los transeúntes que imaginan que -tal despliegue policial- se debe a la llegada al lugar de alguien muy importante.

Dentro de la corte el alto número de periodistas que cubren el caso obliga a los organizadores a instalar en la sala contigua dos televisores para transmitir en vivo la audiencia, ya que las bancas del salón principal no se da abasto.

En esta oportunidad, El Chapo Guzmán, quien escapó de las autoridades mexicanas y estadounidenses durante décadas y, después de ser capturado escapó dos veces de prisiones de máxima seguridad en México,  fijó su mirada a las bancas de observadores donde estaba su esposa, Emma Coronel y su hija Rosa Isela Guzmán, quien es la mayor de los 18 hijos del líder del cártel de Sinaloa.

Por estar en confinamiento aislado y bajo estrictas medidas de detención, el Chapo Guzmán tiene prohibidas otras visitas que no sean sus abogados. Por esa razón, el narcotraficante dedicó parte de su tiempo a contemplar a su joven y hermosa mujer a quien no podía hablar.

Durante la audiencia, Guzmán escuchaba a través de los auriculares y con traducción simultánea la discusión del juez Brian Cogan, los fiscales y los abogados defensores sobre su caso, sus peticiones  y su futuro inmediato.

Cogan está decidido a mantenerse estricto con las medidas de seguridad de Guzmán. El jueves 4 de mayo negó la petición de sus defensores para permitir ver a su esposa en persona, o conversar con ella vía telefónica. También negó el mejoramiento de las condiciones de su encarcelamiento. Ante la insistencia de los abogados permitió que Guzmán y su esposa se comunicaran por medio de  mensajes escritos sujetos a la aprobación de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. La comunicación duró pocos minutos.

El juez Cogan dijo antes de concluir la audiencia que su despacho considera que la fecha del juicio contra Guzmán sea el 16 de abril de 2018, aunque reconoció que podría haber algún retraso.

Los alguaciles se llevaron al acusado por la puerta lateral derecha. Caminaba despacio y frustrado. Sentía el ocaso de su otrora liderazgo en las espaldas.

En la calle, frente a la corte, la prensa esperó a los defensores de Guzmán para escuchar sus comentarios y próximas acciones. Se apareció la hija del Chapo junto a quien fuera el abogado del narcotraficante en México,  José Luis González Meza.

González Meza dijo que las condiciones de encarcelación de su cliente son indignantes, y que las mismas son más estricta que las de los nazis. 


Por su parte, Rosa Isela Guzmán sólo se  limitó a informar que estaba muy triste por lo que está sucediendo y que, el encarcelamiento de su padre está trastornando a todos sus hermanos, así como a su abuela y tías.

Aseguró que preferiría que su padre permaneciera en Estados Unidos en lugar de ser devuelto a México, diciendo que creía que su país de origen le había maltratado.


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